Descripción detallada del proyecto
En Clementina y sus cabellos color plata presentamos lo que para nosotros podría ser la muerte. Lo que hay después. Lo que queremos que pase. Este continuo querer existir, seguir siendo, seguir… sin importar donde. Esto no es vida, simplemente es.
Clementina está muerta, dejó de ser. Se encuentra en un lugar que desconoce. Es perseguida por una serie de recuerdos e imágenes construidas por ella misma. Visualiza a su hija menor, con quien tenía una relación tortuosa y al sobrino que cuidó desde niño, a quien siempre le tuvo un cariño muy especial. Clementina deberá elegir qué desea olvidar de su vida pasada.

La puesta en escena se divide en dos cuadros, en la historia se da a entender que suceden simultáneamente. En la primera parte, Clementina se enfrenta a sus sombras hasta entender que está muerta y resolver lo que quedó pendiente en el mundo real. En la segunda parte, vemos a la hija de Clementina llorar por su madre y enfrentarse a su primo, Clementina observa todo, descubriendo terribles secretos que desconocía e intenta acercarse a su hija.
El dramaturgo plantea que la libertad de tomar decisiones permanece en las personas que ya no existen, haciendo que Clementina se asome al mundo real cuando ya ha fallecido. “Los seres humanos vivimos del pasado, pendientes de lo que fuimos en vez de ver lo que podríamos ser o lo que somos”, plantea Kerim Martínez, “Clementina es una mujer que ha dejado de existir, que también está presa de un pasado que no la deja trascender, en una dimensión que ya no se llama vida, pero que continúa”.
La puesta en escena incluye elementos simbólicos inspirados en el teatro oriental, a través de los cuales cada espectador construye su propia lectura de lo que ve. El montaje no deja de pasar de un símbolo a otro, aún en la segunda parte, que es supuestamente realista.
Se presenta en el montaje una escenografía deliberadamente minimalista que conjuga máscaras, juegos de iluminación e imágenes proyectadas con un diseño de vestuario neutro para el espectador occidental.
El hilo conductor es el personaje “sombra”, un ente que acompaña a Clementina durante toda la historia que se presenta, sin embargo ninguno de los personajes interactúa con ella, su única misión es hilvanar la acción emitiendo distintas melodías con su voz y fraccionando sus movimientos de manera no cotidiana.

Concepto artístico y fundamentos metodológicos
Por: Horacio Almada (Director)
Este espectáculo (Clementina y sus cabellos color plata), montado a partir del texto de un joven dramaturgo mexicano, está diseñado para poder transmitir de manera simple y directa una visión posible de lo que para mí representa el estado de la muerte.
Rodeada de dolor, de desconsuelo y vacío, la muerte toma una dimensión que nos es ajena, exótica y ambiciosamente imaginativa. Quise presentar, a partir de una propuesta visual, estas características, que ante todo, nos dejan asombrados y extrañados.
Quería un escenario limpio, simple y neutro. Una propuesta orientalizada de la acción me permitió acercarme a un mundo extraño pero reconocible, atractivo aunque lejano. Eso mismo me provoca la muerte; por eso elegí este tipo de imágenes que me llevan por el sendero extraño que plantea el texto dramático.
Vivimos rodeados de violencia. Fácilmente la reconocemos a nuestro alrededor. Basta prender la televisión o abrir un periódico, o una página de internet. Así, nada más alejado del montaje que reproducir de manera realista estas imágenes, hubiera sido siempre deficiente. Por eso, preferí una estilización de la violencia.
Lo que buscaba esta doble visión de la dirección para montar el espectáculo: una mirada al oriente y una estilización de los elementos que construirían la acción, me acercaría a este mundo de la muerte que se podía comunicar y expresar una fuerza que quería desconcertante y atractiva.
Siempre me ha gustado que en mis montajes, el movimiento esté presente en todo momento. A través del movimiento y el gesto, los actores pueden comunicar su mundo creativo al público y así los espectadores entienden más elementos que el texto muchas veces oculta. Soy gran admirador de Eugenio Barba y creo en su teatro. También tomé para este montaje elementos de danza butoh y otras más, colaborando con la coreógrafa América Basurto y así nutriendo nuestro querido teatro con otras disciplinas. El resultado son coreografías emocionales.
Se dice que algunos bailan para buscar los misterios que hay en la vida. Para los seres humanos, lo más importante es el encuentro, que también es una cosa muy misteriosa. Me gusta la cita del bailarín japonés Akira Kasai: “no existe la vida si no hay alegría de encuentro”. Nosotros decimos: “no existe el teatro si no hay encuentro, si no hay… público, queremos contacto, lo necesitamos para cumplir nuestro propósito y cerrar el círculo”.

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